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Preguntas frecuentes

La neurocirugía y la COT (cirugía ortopédica y traumatología) son dos especialidades distintas y la formación de los residentes es diferente.

En general el uso del microscopio está más extendido entre los neurocirujanos y las lupas de aumento por parte del cirujano ortopédico (aunque algunos traumatólogos también utilizan microscopio).

Ambos permiten trabajar aproximadamente con el mismo aumento (x2x3)

Para conseguir un buen resultado es fundamental conseguir los objetivos marcados con la cirugía.

Tras la intervención a pesar de haber intervenido la zona lumbar el paciente se despierta en decúbito supino (boca arriba).

Puede girarse lateralmente sin problemas y no debe permanecer inmóvil en la cama.

Se recomienda movilizar activamente las extremidades inferiores.

El objetivo primordial de la cirugía es reducir o eliminar el dolor y mejorar la calidad de vida.

En un segundo nivel (y no menos importante) está recuperar las actividades laborales y de ocio.

La intensidad del dolor depende de la magnitud de la cirugía y de la percepción personal de cada paciente.

Para su control se utilizan bombas de perfusión continua de analgesia que controlan muy bien el dolor en las fases iniciales.

Si estaba tomando medicación opiácea previamente puede necesitarse un tiempo para disminuir progresivamente la medicación.

Es muy importante comunicar al doctor toda la medicación que toma.

El abordaje en la columna cervical generalmente es anterior y por un lado (aunque se puede intervenir por vía posterior).

Es un abordaje muy anatómico entre partes blandas y no es doloroso.

Puede haber una dificultad al tragar durante unos días o meses que suele resolver, se recomienda comer alimentos líquidos y triturados al principio.

La técnicas poco invasivas permiten en general levantarse al día siguiente de la intervención e iniciar pequeños paseos.

En ocasiones si hay alguna pequeña lesión dural se puede retrasar la deambulación algunos días.

No se recomienda estar sentado (ya que la presión sobre el disco es mayor) si la cirugía es de hernia discal para evitar riesgo de recidiva durante un mes aproximadamente.

Lo mejor es caminar y estar estirado en cama alternadamente.

Lo recomendable es dejarse aconsejar por su médico especialista.

Todos los casos son distintos no se pueden comparar fácilmente.

Las experiencias en familiares, vecinos, amigos lógicamente influyen favorable o desfavorablemente creando falsas expectativas o bien generando miedos y desconfianzas.

Cada caso es único y como tal hay que tratarlo, nadie mejor que su especialista de confianza para aconsejarle.

En la mayoría de ocasiones NO hay que operar de urgencia, no hay que precipitarse en la toma de decisiones. Las prisas no son buenas consejeras en la cirugía de columna.

En los casos donde existe un déficit neurológico (pérdida de fuerza) SI hay que intervenir lo antes posible para favorecer la recuperación del nervio o de las estructuras neurológicas comprometidas.

Cuando hay una fractura con riesgo neurológico por compresión de la médula o cola de caballo también se requiere estabilizar la fractura.

Cualquier cirugía por pequeña que sea conlleva un riesgo (anestésico y por la propia cirugía).

En la cirugía de columna se trabaja cerca de nervios en la zona lumbar y de la médula en la zona cervical y dorsal.

El riesgo de padecer alguna alteración nerviosa va relacionado con la causa y el tipo de intervención a realizar. En algunas ocasiones (tumores, infecciones, deformidades, etc) el riesgo aumenta por la propia patología. Su médico le indicará en su caso particular los posibles riesgos.

  • Preoperatorio:
    • 1.Análisis de sangre: bioquímica-hemograma- coagulación.
    • 2.ECG.
    • 3. Rx de tórax (en ocasiones) no siempre.
    • 4. Test PCR Covid 19.
  • Visita anestesia preoperatoria.
  • Si tiene alguna enfermedad de base : informes cardiología, hematología, neumología.
  • Medicación que toma habitualmente.
  • Pruebas de imagen: RX, RM, TAC, G Grafía.
  • Consentimiento informado del cirujano.
  • Autorizaciones de la compañía de seguros.
  • Autorización de implantes.

La probabilidad de precisar una transfusión con las técnicas anestésicas de hipotensión controlada y quirúrgica poco invasivas es muy baja.

Sólo en casos de cirugías largas o en pacientes con anemia previa son necesarias.

Los pacientes de mayor edad y con estado de salud más precaria pueden requerirlas para una mejor recuperación.

La cirugía de descompresión de canal lumbar es muy agradecida.

Cuando existe claudicación por severa compresión de los nervios, el cambio tras la cirugía es radical.

Los nervios pasan de estar muy apretados y congestionados a estar libres y eso permite un gran cambio inmediato.

La edad por sí sola no es una contraindicación.

Lógicamente hay que valorar el estado general del paciente.

Hay que analizar el riesgo y el beneficio en cada caso con un buen examen preoperatorio.

Un paciente de 90 años (sin antecedentes) que no camina nada puede beneficiarse de una cirugía, con mejor pronóstico y riesgo que uno de 60 años con múltiples patologías de base (respiratoria, cardiaca, HTA, etc.).

La resonancia magnética es una herramienta muy útil para el diagnóstico.

Permite delimitar muy bien la anatomía de la columna a estudiar.

En ocasiones se detallan cambios en la imagen que no provocan ningún problema al paciente.

Por este motivo se describen muchas protrusiones o hernias que son asintomáticas.

Lo más importante es correlacionar los síntomas del paciente con los hallazgos en las pruebas complementarias. A veces en los informes se describen cambios que no provocan ningún dolor.

En ocasiones se descubren accidentalmente algunas lesiones asintomáticas.

El buen resultado depende de muchos factores pero sobre todo de un buen diagnóstico clínico.

Que las pruebas de imagen estén en consonancia con los síntomas.

Que se hayan agotado los tratamientos conservadores (rehabilitación, infiltraciones, etc).

Que se consigan los objetivos planteados con la cirugía.

Que el paciente se implique y colabore en la recuperación.

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