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17_06_2022_IGFB

Dolor de espalda y colchones

Llega el verano, y muchos de nosotros estamos esperando ese momento en el que hacemos las maletas y nos desplazamos a algún lugar para iniciar un periodo de merecido descanso. Pensamos que vamos a descansar más, cuidarnos mejor, y por lo tanto que esas molestias que tenemos en la espalda, debidas a una vida sedentaria y a las escasas horas de sueño, van a desaparecer. Sin embargo, de repente nos encontramos que lejos de desaparecer, aumentan a pesar de que durmamos 8 horas cada día. La causa de este problema muchas ocasiones puede estar en el colchón.

El estudio realizado por el doctor Kovacs, con el que el Instituto avanzado de Columna colabora dentro del Grupo de Estudio Spanish Back Pain Research Network, sobre la importancia del colchón sobre el dolor lumbar demuestra por su metodología y calidad científica que los colchones de una firmeza media alta mejoran el dolor y la discapacidad funcional en los pacientes con dolor lumbar crónico inespecífico. Sin embargo, es importante resaltar que existe una gran variabilidad en la población estudiada, y que muchos pacientes con colchones de una dureza extrema o muy blandos no tienen prácticamente molestias.

Por lo tanto, tenemos que decir que no existe un colchón ideal, que sea capaz de aliviar todas las molestias de espalda. La columna tiene una estructura determinada, que es diferente en cada sujeto, a lo que se une las características de peso, altura y de forma de dormir que cada uno adquirimos a lo largo de nuestra vida. Pasamos prácticamente una tercera parte del día durmiendo, y esto hace que, de alguna forma, nuestra forma de descansar se ajuste parcialmente a la estructura sobre la que lo hacemos cada día. Por ello, un cambio significativo en la dureza o características del colchón, pueden provocar situación de aumento de presión en las articulaciones lumbares, distensión de estructuras ligamentosas, músculos o capsulas articulares, que provoquen un incremento de las molestias, especialmente en la región lumbar.

Otra duda que nos asalta a la hora de elegir colchón es el material del que están realizados, pero no existen estudios científicos que avalen la superioridad de un material sobre los demás en lo que a la salud de nuestra espalda se refiere. Hoy en día existen en el mercado numerosas opciones: látex, viscoelástico, muelles, gel, lana… Cada uno de estos materiales presenta unas características determinadas de control de temperatura, transpirabilidad, higiene, resistencia, firmeza y adaptabilidad y nuestra elección debe basarse, por tanto, solo en nuestras preferencias personales.

Lo cierto es que cuando viajamos no podemos elegir nuestro destino en base al tipo de colchón con el que nos vamos a encontrar. Sin embargo, es importante que si nos encontramos con un aumento significativo de nuestras molestias lumbares debamos plantearnos pedir un cambio de colchón en el centro hostelero en el que nos encontremos. Algo tan sencillo puede evitar que un viaje de placer y descanso puede convertirse en una pesadilla.

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